miércoles, 30 de marzo de 2011

Mantra


Es una concepción errónea común que el recitar mantras sea un ejercicio mental externo y antinatural, en lugar de un acontecimiento interno y espontáneo. Recitar un mantra, sin embargo, no significa la mera repetición vocal de sílabas habladas. Muchos meditadores conocen por experiencia que el acto de recitar mantras trasciende sonidos y palabras externas. Es mas bien como escuchar un sonido interno sutil que siempre ha habitado nuestro sistema nervioso.

Cuando recibimos la transmisión de un mantra de un maestro cualificado, la integración de la sabiduría de ese mantra dentro de nuestra consciencia es grandemente facilitada. A través del poder de la sabiduría del mantra podemos comunicarnos fácilmente con nuestra propia y verdadera sabiduría interna mientras permanecemos libres de distracciones externas. El estado normal de mente orientado al mundo nos impide dejar ir los problemas emocionales cuando ellos surgen. Estas distracciones invaden nuestra mente y constantemente impiden nuestra concentración. Cuando recitamos un mantra esta agitación mental amaina espontáneamente, dejando nuestra mente en un estado de paz. El Mantra trae una mas fuerte y mas integrada concentración en un solo punto. Él, rápidamente nos libra de las interrupciones causadas por nuestra respuesta sensorial habitual a los estímulos externos.

Cuando intentamos desarrollar una percepción penetrante de la vacuidad, sería absurdo el tener cantidad de tiempo para comer y dormir, y ningún tiempo para recitar mantras. Normalmente, tenemos mucho tiempo para escuchar habladurías sin sentido pero ningún tiempo para desarrollar nuestra sabiduría escuchando nuestro sonido interno. A decir verdad, nuestro sonido interno puede ser el medio para lograr un perfecto samadhi, una perfecta absorción en la realidad.

La existencia de sonido interno no puede ser negada. Nuestro sistema nervioso posee su propio sonido interno específico. Esto no es algo que los mahayanas hayan inventado; es una realidad objetiva que existe dentro de nosotros. Por ejemplo, el sonido ‘a’ existe dentro de nosotros desde que nacemos. Todos los sonidos del habla han derivado de ‘a’. Sin ‘a’ no habría ningún otro sonido.

El mantra se vuelve más poderoso cuando es impartido por un maestro cualificado que posee una profunda experiencia interna del mantra. Él, ha adquirido el poder del mantra de su propio maestro, y ha obtenido mas experiencia estando en retiro. Además, un buen maestro crea una situación que acentúa nuestra receptividad a la sabiduría transmitida por el mantra.

El mantra funciona de muchas maneras. La recitación de un mantra un numero dado de veces, combinado con la concentración, abre instintivamente nuestra mente a percepciones y poderes supra-normales. Los mantras pueden utilizarse también como terapia para enfermos, y pueden llevar paz a los perturbados mentalmente. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores.

El mantra es energía. Es siempre pura, y no puede ser contaminada por procesos de pensamiento negativo. Ya que el mantra no es una energía burda, no puede ser corrompido de la manera en que los fenómenos sensoriales son corrompidos por nuestras propias mentes. Uno puede descubrir fácilmente el poder del mantra por si mismo embarcándose en un retiro de meditación.

Aquellos dotados de hábil sabiduría lograran realizaciones de manera natural a través del poder del mantra. Los practicantes del mantra yoga descubrirán que el sonido interno se vuelve uno con el mantra mismo. Entonces incluso su habla normal se convierte en mantra.

Fuentes:
[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1975]

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