miércoles, 30 de marzo de 2011

Creando Espacio


La bodhichitta es la verdad esencial y universal.

Este más puro pensamiento, es el deseo de llevar a todos los seres sintientes a la realización de su mas alto potencial: la iluminación.

El bodhisatva ve la naturaleza de cristal que existe en cada uno de nosotros, y reconociendo la belleza de nuestro potencial humano, siempre tiene respeto.

Para la mente irrespetuosa los seres humanos son como la yerba, algo a ser usado. ‘¡Ah!, él no significa nada para mí. Los seres humanos no son nada para mí’.

Todos intentamos aprovecharnos de algún otro para sacar provecho solo para nosotros mismos. El mundo entero esta construido sobre el apego. Los países grandes aplastan a los pequeños, los niños mayores cogen los dulces de los mas pequeños, los maridos sacan provecho de sus esposas. Me hago amigo de alguien porque puede beneficiarme. Es lo mismo con el resto del mundo. Novios, novias. Todo el mundo quiere algo.

El deseo de hacerse amigos tan solo para el beneficio de la otra persona es muy raro; sin embargo merece mucho la pena. Buda explico que incluso el pensamiento de un momento de esta mente dedicada a la iluminación para el beneficio de los demás, puede destruir el karma negativo de cien mil vidas.

Tenemos apego, que nos oprime y nos hace sentir incómodos. Pero incluso el calor de una minúscula ascua de bodhichitta torna cálido al corazón y lo relaja.

La bodhichitta es la solución poderosa, la energía atómica que destruye el reino del apego.

La bodhichitta no es amor emocional. Comprendiendo la naturaleza relativa de los seres sintientes y viendo su más alto destino, y desarrollando el ferviente deseo de llevar a todos los seres a ese estado de iluminación, la mente se llena con amor nacido de la sabiduría, no de emoción.

La bodhichitta no es parcial. Dondequiera que vayas con bodhichitta, si encuentras gente, rica o pobre, blanca o negra, te sientes cómodo y puedes comunicarte.

Tenemos una idea fija; la vida es de esta manera o de tal otra. ‘Esto es bueno. Esto es malo’. No comprendemos los diferentes aspectos de la condición humana. Pero, poseyendo este increíble pensamiento universal nuestra mente estrecha se desvanece automáticamente. Es así de sencillo; tienes espacio y la vida se vuelve más fácil.

Por ejemplo, alguien nos mira, mira nuestra casa, nuestro jardín y alucinamos. Estamos tan inseguros y oprimidos en nuestros corazones. Arrogantes. ‘¡No me mires!’. Pero con la bodhichitta hay espacio. Cuando alguien mira podemos decir, ‘Mm. Ella esta mirando. Pero esta bien.’ ¿Comprendéis?. En lugar de sentiros disgustados sabéis que esta bien.

La bodhichitta es el intoxicante que nos anestesia contra el dolor y nos llena de gozo. La bodhichitta es la alquimia que transforma cada acción en beneficio para los demás. La bodhichitta es la nube que carga con la lluvia de la energía positiva para nutrir a las cosas que crecen.

La bodhichitta no es una doctrina. Es un estado de mente. Esta experiencia interna es completamente individual. Así que, ¿Cómo podemos nosotros ver quien es un bodhisatva y quien no?. ¿Cómo podemos ver la mente de la auto-estima?.

Si nosotros mismos nos sentimos inseguros proyectaremos este sentimiento negativo en los demás.

Necesitamos el pensamiento puro, más interno, de la bodhichitta; dondequiera que vayamos éste tendrá cuidado de nosotros.

Fuentes:
[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1976]

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