jueves, 18 de marzo de 2010

Los danes


Una ideología no se expresa en grados o dan (escalones). Con mucha frecuencia, el grado marca la debilidad en lugar de designar la fuerza. Del mismo modo, el espíritu de competición nos parece la puerta grande que se abre a la envidia, la duda, los celos, y también al orgullo, sentimientos todos que se sitúan al margen opuesto del Arma de Vida.

Si algunos supieran que su 2.º o 3.º dan no es, en realidad, más que un 2.º o 3.º escalón (tal es la traducción exacta del término japonés), imagino que gastarían menos tiempo en fantasmas inútiles. Sólo se llega a la pureza de los grandes maestros desentendiéndose de cuanto obstruye el espíritu.

Un día, alguien preguntó a un maestro que no llevaba grado porque siempre estaba vestido con un hakama blanco, signo evidente de pureza,
- La razón es simple – confesó el maestro -, el blanco es tanto más fácil de lavar… esta respuesta lacónica desmitifica por sí sola toda esa ornamentación de indumentaria, parodia del “conocimiento”.



Un alumno de artes marciales resultaba derrotado constantemente durante las prácticas por un contrincante más capaz. Había usado todo el repertorio de movimientos estratégicos y cada uno había sido contrarrestado enseguida. Al final de la contienda, sintiéndose derrotado, fue a ver al maestro para que le aconsejara. El maestro, ala verlo disgustado, dibujó en el suelo una línea de unos dos metros.

- ¿Cómo puedes acortar esta línea? – le preguntó.

El estudiante observó la línea y dio varias sugerencias, incluyendo cortar la línea en varias partes. El maestro sacudió la cabeza y dibujó una segunda línea, más larga que la primera.

- ¿Cómo la ves ahora?

- Más corta – dijo el alumno.

El maestro asintió:

- Es siempre más adecuado mejorar tu propia línea o conocimiento, que tratar de cortar la línea de tu contrincante.

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