miércoles, 30 de marzo de 2011

Refugio

Tomar refugio es el primer paso en el camino budista a la liberación interior, pero no es algo nuevo. Nosotros hemos estado tomando refugio toda nuestra vida, a pesar de hacerlo principalmente en cosas externas, esperando encontrar seguridad y felicidad. Algunos toman refugio en el dinero, algunos en las drogas. Algunos toman refugio en la comida, en la escalada o en playas soleadas. La mayoría de nosotros busca seguridad y satisfacción en la relación con un hombre o una mujer. A lo largo de nuestra vida hemos ido a la deriva de una situación a la próxima, siempre con la expectativa de una satisfacción final. Nuestras sucesivas relaciones pueden ofrecer algunas veces un alivio temporal, pero en verdad, buscar refugio en las posesiones físicas y placeres transitorios hace meramente mas profunda nuestra confusión en lugar de acabar con ella.

Debemos intentar determinar por nosotros mismos si nuestras experiencias han sido beneficiosas o no. Cuando tomamos refugio solamente en sensaciones o emociones agradables, el problema del apego es meramente agravado y somos tristemente desencantados porque esperábamos una satisfacción perdurable de lo que resultó ser un mero destello de placer efímero. Tomamos refugio en la oscuridad y nos hundimos en una, aún mas, profunda oscuridad.

El refugio budista es un proceso de volverse hacia dentro y que empieza con el descubrimiento de nuestro propio potencial ilimitado como seres humanos. Este descubrimiento genera un tremendo fervor para el desarrollo de nuestra innata energía de sabiduría. La completa y perfecta sabiduría es la budeidad. Quizás la palabra ‘buda’ conjura una imagen remota y bastante oriental. Pero ‘buda’ es solo una palabra y ella significa una mente totalmente abierta, un ‘loto abierto’. Cuando finalmente realizamos nuestro potencial y llegamos a esta total apertura de mente, nos convertimos en budas.

Sin embargo, de entrada nos sentimos desesperanzados, inútiles e incapaces de una auto-mejora. Buda parece estar en algún lugar en el espacio, completamente inalcanzable, y nosotros no somos nada. Pero esto no es verdad; no debemos infravalorarnos. Shakyamuni, el buda histórico, estuvo una vez incluso mas confundido de lo que nosotros lo estamos, pero descubriendo su propia y latente energía de sabiduría alcanzo la iluminación. Existen incontables budas, y todos los seres vivientes poseen la capacidad innata para unificar sus mentes con la insuperable claridad de la iluminación.

Durante la época de Shakyamuni Buda, mucha gente alcanzó una profunda percepción y experimentaron un gozo milagroso como mero resultado de verlo. A pesar de que su cuerpo desapareció hace mucho tiempo, nosotros todavía nos beneficiamos del poder de su sabiduría y compasión. Cultivando nuestros propios poderes latentes y desarrollando continuamente nuestra sabiduría, también nosotros podremos beneficiar inmensamente a los demás. No importa cuanto cambie el mundo alrededor nuestro o fluctúen nuestras fortunas, nuestro mundo interno puede permanecer estable y equilibrado cuando es fortificado por esta profunda comprensión. La sabiduría trae una indefectible felicidad, al contrario de esos objetos de refugio temporales que solo traen seductores momentos de placer breves e inconclusos.

Los tres objetos de refugio son buda, Dharma y sangha. Tomar refugio en Buda implica aceptar la guía de seres iluminados como único remedio para la confusión e insatisfacción de nuestra vida presente. Esta es la única manera en que podemos realizar nuestra capacidad dormida para lograr la liberación interna. Existen dos aspectos del refugio: el externo y el interno. El refugio externo significa buscar la guía de los budas vivientes, ya que somos incapaces de lograr la liberación sin un maestro. Los budas proveen también inspiración y son modelos sublimes para que los emulemos. Cuando contemplamos el estado iluminado, su reflejo dentro de nuestra propia mente nos llena de alegre y radiante energía. Esto demuestra que a pesar de que actualmente no estamos plenamente iluminados, la semilla de la budeidad esta contenida en cada uno de nosotros. El refugio interno esta dirigido hacia esta semilla de la iluminación, esta naturaleza búdica interna. Reconocemos que en un estado último, nosotros somos nuestro propio refugio.

Si estamos convencidos de que estamos mas allá de la esperanza y la incapacidad de cambiar, o si pensamos que ya somos perfectos, entonces por supuesto que obviamente no existe ninguna razón para tomar refugio. Pero si honestamente examinamos nuestras mentes, nuestra manera de vivir, y los patrones de nuestras relaciones, podremos reconocer nuestra propia enfermedad espiritual. El ser iluminado hacia el que nos volvemos en ese punto es en realidad el doctor que diagnostica nuestras dolencias y nos devuelve la perfecta salud.

La medicina prescrita por un buda es el Dharma. Dharma es sabiduría: la sabiduría que comprende nuestra propia naturaleza, y que revela nuestro propio poder latente de auto-liberación. Tomar refugio en el Dharma significa utilizar esta energía ahora. Esto restaura nuestro, hasta ahora, sentido de dignidad humana y nos hace sentir que podemos, después de todo, hacer algo positivo de nosotros mismos. Aquellos que toman refugio profundamente, nunca se sienten perdidos o desesperados. El refugio nos libera de estados mentales viles. Al tiempo que nuestro auto-respeto y confianza se incrementan, nuestras relaciones con los otros mejoran. Habiendo descubierto nuestra propia fortaleza interna también reconocemos y respetamos la naturaleza búdica en los demás.

Dharma significa comprender la realidad. La meditación y las oraciones no son Dharma; ellos son meras herramientas para alcanzar esta sabiduría interna. Incluso si meditamos todo el día, pero carecemos totalmente de una comprensión del Dharma, lograremos algo poco precioso. Tampoco son Dharma los textos religiosos; ellos son meramente libros sobre el Dharma, medios para comunicar información sobre el Dharma. El verdadero Dharma o religión es una experiencia personal que cada uno de nosotros debe obtener solo de sí mismo. Existe una campana del Dharma dentro de nosotros y deberíamos utilizarla para despertar y activar nuestra propia sabiduría dormida. Generalmente nuestra mente esta completamente ocupada con pensamientos añejos, inútiles y repetitivos: agarrándose a fantasías, y dando rienda suelta al enfado, celos o desesperación, cuando ellas nos eluden. Practicar Dharma significa hacer sonar nuestra campana de sabiduría interior, estando siempre alerta y eliminando el rechazo que obstruye nuestra mente: los apegos y adicciones que rondan nuestros sueños diurnos. Haciendo de esto nuestra practica diaria, nosotros mismos nos convertimos en Dharma; toda nuestra energía se convierte en sabiduría del Dharma. Entonces estamos tomando verdaderamente refugio, permitiendo regular nuestras vidas solo al Dharma interior.

El tercer objeto de refugio es la sangha. La sangha se compone de aquellos que están dotados con sabiduría. Ellos son como las enfermeras y amigos que nos ayudan a recuperarnos de la enfermedad. Sangha no son solamente aquellos que visten de azafrán o de amarillo, sino también aquellos amigos que nos influencian de modo beneficioso. Esos amigos espirituales nos infunden vigor y nos inspiran, y por lo tanto deben distinguirse claramente de los amigos ordinarios que nos acogen. Por ejemplo, todo el mundo que se encuentra en este curso de meditación proviene de distinta formación y tiene un punto de vista diferente. Pero hemos abierto nuestros corazones unos a otros y hemos compartido algunas experiencias profundas. De hecho, nos podemos sentir mas cálidos hacia los amigos que hemos hecho aquí que hacia nuestros viejos amigos. ¿Por qué esto?. Porque sentimos un espíritu de unidad: juntos hemos respondido a la belleza de la sabiduría del Dharma.

Los verdaderos amigos espirituales se sostienen el uno al otro en su practica y fomentan el crecimiento del otro en conocimiento y conciencia. Necesitamos soporte, porque somos influenciados demasiado fácilmente por el entorno y por la gente de nuestro alrededor. Supongamos que soy un bebedor empedernido, pero que he decidido tener cuidado de mí mismo y abandonar el habito. Entonces un amigo dice, ‘¡Que día más caluroso! Vamos a tomar algo’. Así que ese día voy con él, y otra vez al día siguiente, y pronto me encuentro a mí mismo de vuelta a la misma vieja rutina.

Además, en la amistad ordinaria confundimos a menudo el apego con el afecto. Por ejemplo, mi amigo puede mostrar su afecto aparente por mí sugiriendo que vayamos a tomar algo juntos. Si declino el ofrecimiento, puede pensar de mí que soy un antipático y sentirse rechazado, así que accedo. Así es como los amigos nos pueden llevar al ‘desastre’. No utilizan amenazas, ni tampoco la fuerza, pero mostrando el tipo de afecto compuesto solamente de aferramiento y apego, me conducen a una situación que hubiera preferido evitar. Es esencial por lo tanto que desarrollemos el ojo de la sabiduría que distingue el verdadero amor del mero apego, y que podamos ver la diferencia entre lo que nos beneficia y lo que nos daña. Debemos apoyarnos totalmente en esta sabiduría, en lugar de en nuestras siempre fluctuantes respuestas emocionales.

Puedo ver claramente la importancia de la amistad espiritual cuando visito a mis estudiantes alrededor del mundo. Cuando están entre amigos en el entorno de apoyo de un curso de meditación, son felices y entusiastas. Pero después que han abandonado el curso e intentan practicar por si mismos, su energía decrece lentamente, y hacia el tiempo en que los veo de nuevo están de regreso al bache. Esto muestra nuestra necesidad por fortalecer las influencias que mantienen nuestra energía fluyendo en los canales correctos. Cualesquiera personas provean esta influencia – ya sean orientales u occidentales, blancos o negros, hombre o mujer – son la verdadera sangha.

Debería estar claro ahora, que el impulso para tomar refugio surge de ver la necesidad de desarrollar nuestras mentes y cultivar nuestra sabiduría. Ser budista es una experiencia interior, y no una experiencia que pueda necesariamente ser medida por nuestro comportamiento externo. A menudo encuentro gentes que no abrazan ninguna religión o punto de vista filosófico particular y quienes, de una manera simple y tranquila, toman refugio en la sabiduría. Ellos son sensibles a las necesidades propias y de los demás e intentan dar sentido a sus vidas desarrollándose a sí mismos y ayudando a los demás. En mi opinión, tales personas son budistas, a pesar de que nunca hayan podido escuchar hablar de Buda Shakyamuni o su Dharma.

Tomar refugio no es difícil, pero sería un error pensar que podemos sentarnos pasivamente y dejar que el buda, el Dharma y la sangha hagan el trabajo por nosotros. Buda dijo, ‘Sois responsables de vuestra propia confusión, y sois responsables de vuestra propia liberación’. Lo que nos salva de la confusión es nuestra sabiduría. Si tomamos refugio mientras comprendemos plenamente el significado de los tres objetos de refugio, nuestra sabiduría crecerá y nos llenará con enérgica determinación para seguir el camino a la liberación.

Una vez hemos tomado formalmente refugio, asumimos cierta responsabilidad para con nuestro comportamiento. Debemos observar nuestra mente y examinar el proceso interno de acción y reacción. ‘¿Qué es lo que esta haciendo mi mente ahora?. ¿Qué impulsos están surgiendo?. ¿Cuando actúo así, cual es el resultado?’. Por ejemplo, debemos observar como los demás reaccionan cuando pronunciamos palabras vacías e innecesarias o cuando hablamos sin comprender lo que estamos diciendo. Las palabras son muy poderosas. La comunicación corporal tiene también un poderoso efecto en los demás; nuestra postura, nuestros movimientos y nuestras expresiones faciales producen una profunda impresión en las mentes de otras personas. Ya que la mayoría de nuestros problemas implican a otras personas, es importante ser conscientes de nuestro comportamiento y evitar dañar a cualquiera.

Este proceso de acción y reacción es llamado karma. Karma puede parecer un término técnico filosófico, pero no es nada mas que nuestra propia experiencia. Ella nos dice que resultados esperar de nuestras acciones, y de este modo juega un papel vital en la practica espiritual. Queremos meditar y desarrollar sabiduría, pero si no hacemos ningún intento por controlar nuestro comportamiento y nuestra dispersada y consternada mente, no debemos ir muy lejos. Por esta razón decimos, ‘Vigila tu karma’. Debemos actuar con sabiduría discriminatoria con el fin de crear las mejores condiciones internas para lograr nuestros propósitos.

Para recapitular: buda es la mente totalmente abierta, el estado mas allá de la confusión; Dharma es el camino de sabiduría que conduce a ese estado; y la sangha esta compuesta de aquellos que están dotados con la sabiduría y que pueden ayudarnos a lo largo del camino. Es nuestra propia insatisfacción a lo largo de nuestra vida la que nos impulsa a tomar refugio en el buda, el Dharma y la sangha. Realizamos que aferrarnos a los sueños diurnos y posesiones físicas nunca nos han proporcionado una felicidad duradera. Por lo tanto, con el fin de librarnos nosotros mismos de esta insatisfacción y obtener una comprensión de la realidad, tomamos refugio en la sabiduría: el camino a la liberación interior.

Pero debéis ser cuidadosos en no exagerar vuestros propios problemas, ni de preocuparse exclusivamente en tomar refugio solo para vosotros mismos. Recordad que todos los seres están confundidos y son infelices lo mismo que vosotros lo estáis. Por lo tanto, dondequiera que toméis refugio, visualizad a vuestro padre y madre a vuestro lado, vuestros amigos y familiares detrás de vosotros, aquellos que os agitan sentados frente a vosotros, y todos los demás seres alrededor de vosotros. Con simpatía y cariñosa amabilidad pensad, ‘Todos los seres en el universo, incluyéndome a mí mismo, han estado en confusión desde tiempo sin principio, tomando refugio en ficciones y encontrando obstáculos constantemente. Ahora tengo la oportunidad para desarrollar mi potencial humano y unificarme con la omnisciencia de la consciencia totalmente abierta. En lugar de escuchar mi confusa y aferrada mente, escucharé a la sabiduría; esta es la única manera de liberarme a mí mismo y a todos los seres. Por esta razón tomo ahora refugio en el buda, el Dharma y la sangha.’

Luego visualizáis a Buda Shakyamuni frente a vosotros: una luz blanca irradia de la coronilla de su cabeza, una roja desde su garganta y una azul desde su corazón. Podéis visualizar a vuestro propio maestro espiritual como este principal objeto de refugio o, si ello viene mas naturalmente, a Jesucristo u otro guía espiritual a quien reverenciéis como alguien que a trascendido toda ilusión. Vuestro objeto de refugio debe ser visualizado en un aspecto gentil y amoroso e irradiando las tres luces de colores. Estos rayos de luz fluyen hacia vosotros y todos los seres que os rodean, y purifican toda la energía negativa, especialmente la desesperación y la auto-degradación.

En este punto puede surgir una pregunta. ‘¿Si tomar refugio es una cuestión de depender de nuestra propia sabiduría interna, porque tenemos una ceremonia formal de refugio?’. La respuesta es que ello nos recuerda cuan crítico es el momento de tomar refugio: él marca nuestra llegada a una crucial percepción dentro de nuestra propia naturaleza. Demasiadas veces en el pasado hemos buscado seguridad en trivialidades, pero ahora hemos descubierto nuestra capacidad innata para llevar a cabo el más excelso de todos los destinos: la completa emancipación del sufrimiento. Estamos decididos a que, desde ahora en adelante, en lugar de tomar refugio en ficciones efímeras, tomaremos refugio en nuestra propia pura y clara energía de sabiduría y empezaremos a andar el camino de la liberación. La acción ceremonial de tomar refugio fortalece esta determinación.

Fuentes:
[Lama Yeshe en Yiga Choezin, Zurich, Suiza, 1978]

Creando Espacio


La bodhichitta es la verdad esencial y universal.

Este más puro pensamiento, es el deseo de llevar a todos los seres sintientes a la realización de su mas alto potencial: la iluminación.

El bodhisatva ve la naturaleza de cristal que existe en cada uno de nosotros, y reconociendo la belleza de nuestro potencial humano, siempre tiene respeto.

Para la mente irrespetuosa los seres humanos son como la yerba, algo a ser usado. ‘¡Ah!, él no significa nada para mí. Los seres humanos no son nada para mí’.

Todos intentamos aprovecharnos de algún otro para sacar provecho solo para nosotros mismos. El mundo entero esta construido sobre el apego. Los países grandes aplastan a los pequeños, los niños mayores cogen los dulces de los mas pequeños, los maridos sacan provecho de sus esposas. Me hago amigo de alguien porque puede beneficiarme. Es lo mismo con el resto del mundo. Novios, novias. Todo el mundo quiere algo.

El deseo de hacerse amigos tan solo para el beneficio de la otra persona es muy raro; sin embargo merece mucho la pena. Buda explico que incluso el pensamiento de un momento de esta mente dedicada a la iluminación para el beneficio de los demás, puede destruir el karma negativo de cien mil vidas.

Tenemos apego, que nos oprime y nos hace sentir incómodos. Pero incluso el calor de una minúscula ascua de bodhichitta torna cálido al corazón y lo relaja.

La bodhichitta es la solución poderosa, la energía atómica que destruye el reino del apego.

La bodhichitta no es amor emocional. Comprendiendo la naturaleza relativa de los seres sintientes y viendo su más alto destino, y desarrollando el ferviente deseo de llevar a todos los seres a ese estado de iluminación, la mente se llena con amor nacido de la sabiduría, no de emoción.

La bodhichitta no es parcial. Dondequiera que vayas con bodhichitta, si encuentras gente, rica o pobre, blanca o negra, te sientes cómodo y puedes comunicarte.

Tenemos una idea fija; la vida es de esta manera o de tal otra. ‘Esto es bueno. Esto es malo’. No comprendemos los diferentes aspectos de la condición humana. Pero, poseyendo este increíble pensamiento universal nuestra mente estrecha se desvanece automáticamente. Es así de sencillo; tienes espacio y la vida se vuelve más fácil.

Por ejemplo, alguien nos mira, mira nuestra casa, nuestro jardín y alucinamos. Estamos tan inseguros y oprimidos en nuestros corazones. Arrogantes. ‘¡No me mires!’. Pero con la bodhichitta hay espacio. Cuando alguien mira podemos decir, ‘Mm. Ella esta mirando. Pero esta bien.’ ¿Comprendéis?. En lugar de sentiros disgustados sabéis que esta bien.

La bodhichitta es el intoxicante que nos anestesia contra el dolor y nos llena de gozo. La bodhichitta es la alquimia que transforma cada acción en beneficio para los demás. La bodhichitta es la nube que carga con la lluvia de la energía positiva para nutrir a las cosas que crecen.

La bodhichitta no es una doctrina. Es un estado de mente. Esta experiencia interna es completamente individual. Así que, ¿Cómo podemos nosotros ver quien es un bodhisatva y quien no?. ¿Cómo podemos ver la mente de la auto-estima?.

Si nosotros mismos nos sentimos inseguros proyectaremos este sentimiento negativo en los demás.

Necesitamos el pensamiento puro, más interno, de la bodhichitta; dondequiera que vayamos éste tendrá cuidado de nosotros.

Fuentes:
[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1976]

Mantra


Es una concepción errónea común que el recitar mantras sea un ejercicio mental externo y antinatural, en lugar de un acontecimiento interno y espontáneo. Recitar un mantra, sin embargo, no significa la mera repetición vocal de sílabas habladas. Muchos meditadores conocen por experiencia que el acto de recitar mantras trasciende sonidos y palabras externas. Es mas bien como escuchar un sonido interno sutil que siempre ha habitado nuestro sistema nervioso.

Cuando recibimos la transmisión de un mantra de un maestro cualificado, la integración de la sabiduría de ese mantra dentro de nuestra consciencia es grandemente facilitada. A través del poder de la sabiduría del mantra podemos comunicarnos fácilmente con nuestra propia y verdadera sabiduría interna mientras permanecemos libres de distracciones externas. El estado normal de mente orientado al mundo nos impide dejar ir los problemas emocionales cuando ellos surgen. Estas distracciones invaden nuestra mente y constantemente impiden nuestra concentración. Cuando recitamos un mantra esta agitación mental amaina espontáneamente, dejando nuestra mente en un estado de paz. El Mantra trae una mas fuerte y mas integrada concentración en un solo punto. Él, rápidamente nos libra de las interrupciones causadas por nuestra respuesta sensorial habitual a los estímulos externos.

Cuando intentamos desarrollar una percepción penetrante de la vacuidad, sería absurdo el tener cantidad de tiempo para comer y dormir, y ningún tiempo para recitar mantras. Normalmente, tenemos mucho tiempo para escuchar habladurías sin sentido pero ningún tiempo para desarrollar nuestra sabiduría escuchando nuestro sonido interno. A decir verdad, nuestro sonido interno puede ser el medio para lograr un perfecto samadhi, una perfecta absorción en la realidad.

La existencia de sonido interno no puede ser negada. Nuestro sistema nervioso posee su propio sonido interno específico. Esto no es algo que los mahayanas hayan inventado; es una realidad objetiva que existe dentro de nosotros. Por ejemplo, el sonido ‘a’ existe dentro de nosotros desde que nacemos. Todos los sonidos del habla han derivado de ‘a’. Sin ‘a’ no habría ningún otro sonido.

El mantra se vuelve más poderoso cuando es impartido por un maestro cualificado que posee una profunda experiencia interna del mantra. Él, ha adquirido el poder del mantra de su propio maestro, y ha obtenido mas experiencia estando en retiro. Además, un buen maestro crea una situación que acentúa nuestra receptividad a la sabiduría transmitida por el mantra.

El mantra funciona de muchas maneras. La recitación de un mantra un numero dado de veces, combinado con la concentración, abre instintivamente nuestra mente a percepciones y poderes supra-normales. Los mantras pueden utilizarse también como terapia para enfermos, y pueden llevar paz a los perturbados mentalmente. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores.

El mantra es energía. Es siempre pura, y no puede ser contaminada por procesos de pensamiento negativo. Ya que el mantra no es una energía burda, no puede ser corrompido de la manera en que los fenómenos sensoriales son corrompidos por nuestras propias mentes. Uno puede descubrir fácilmente el poder del mantra por si mismo embarcándose en un retiro de meditación.

Aquellos dotados de hábil sabiduría lograran realizaciones de manera natural a través del poder del mantra. Los practicantes del mantra yoga descubrirán que el sonido interno se vuelve uno con el mantra mismo. Entonces incluso su habla normal se convierte en mantra.

Fuentes:
[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1975]

Buscando el Yo


Todos los problemas que encontramos en el samsara: el ciclo de repetidas muertes y renacimientos, tiene su fuente en la ignorancia que se aferra a las cosas como si ellas fueran auto-existentes. Nuestra situación en este ciclo es similar al estar atrapado en un gran edificio con muchas habitaciones y puertas, pero con tan solo una puerta conduciendo fuera. Vagamos sin esperanza de una parte del edificio a otra, buscando la puerta correcta. La puerta que nos conduce fuera del samsara es la sabiduría que realiza la vacuidad de la auto-existencia. Esta sabiduría es el remedio directo para la ignorancia, la cual es tanto la causa como el efecto de apegarnos al ser, y la que cree que el ser o ‘yo’ es inherente e independientemente existente. En otras palabras, el yo parece ser algo que no es: una entidad concreta, inmutable, existiendo por derecho propio, y nuestra mente ignorante se apega a esta visión errónea. Entonces nos tornamos adictos a ese yo fantasma y lo atesoramos como si fuera la más preciosa de las posesiones. La sabiduría reconoce que tal yo autónomamente existente es totalmente no-existente y de este modo, la ignorancia es destruida por la sabiduría. Se dice en las escrituras budistas que realizar la visión correcta de la vacuidad, incluso por un momento, sacude los cimientos del samsara, igual que un terremoto sacude los cimientos de un edificio.

Cada uno de nosotros posee esta convicción instintiva de un yo concreto, existente independientemente. Cuando despertamos por la mañana pensamos, ‘tengo que preparar el desayuno’, o, ‘tengo que ir al trabajo’. De ahí surge la poderosa intuición de un yo que existe por derecho propio, y nos apegamos a esa creencia equivocada. Si alguien dice, ‘Eres un estúpido’ o ‘Eres inteligente’, ese yo salta desde las profundidades de nuestra mente, ardiendo de enfado o hinchado de orgullo. Esta fuerte sensación de ser, ha estado con nosotros desde el nacimiento – no la aprendimos de nuestros padres o maestros. Ella aparece mas vívidamente en momentos de fuertes emociones: cuando somos maltratados, se abusa de nosotros o estamos bajo la influencia del apego o el orgullo. Si experimentamos un terremoto o nuestro coche o avión esta a punto de estrellarse, un yo aterrado nos invade, haciéndonos totalmente ajenos a cualquier otra cosa. Una fuerte sensación de yo surge también cuando quiera que se pronuncie nuestro nombre. Pero este aparentemente sólido, autónomo yo, no es auténtico. Absolutamente no existe.

Esto no significa que nosotros no existamos, puesto que existe un yo valido convencionalmente existente. Este es el ser que experimenta felicidad y sufrimiento, que trabaja, estudia, come, duerme, medita y se torna iluminado. Este yo existe, pero el otro yo es una mera alucinación. En nuestra ignorancia, sin embargo, confundimos el falso yo con el yo convencional y somos incapaces de separarlos.

Esto nos lleva a un problema que surge a menudo en la meditación en vacuidad. Algunos meditadores piensan, ‘Mi cuerpo no es el yo, mi mente no es el yo, por lo tanto yo no existo’, o, ‘Ya que no puedo encontrar mi yo, debo estar cerca de la realización de la vacuidad’. La meditación que conduce a tales conclusiones es incorrecta, porque ignora al ser convencional. El meditador yerra en reconocer e identificar apropiadamente el falso yo que debe ser repudiado y en su lugar repudia al yo convencional o relativo que si existe. Si este error no es corregido se puede desarrollar hacia una visión nihilista de que absolutamente nada existe, y puede conducir a mas confusión y sufrimiento en lugar de conducir a la liberación.

¿Cuál es entonces la diferencia entre el falso yo y el yo convencional?. El falso yo es meramente una idea errónea que tenemos acerca del ser: digamos que es algo concreto, independiente y existente por derecho propio. El yo que existe es dependiente: surge en dependencia del cuerpo y de la mente, los componentes de nuestro ser. Esta combinación cuerpo-mente es la base sobre la cual el pensamiento conceptual adscribe un nombre. En el caso de una vela, la cera y la mecha son la base a la que el nombre ‘vela’ es adscrito. De este modo una vela es dependiente de sus componentes y su nombre. No existe una vela aparte de estos. De la misma manera, no existe un yo independiente del cuerpo, la mente y el nombre.

Cuando quiera que surja la sensación de yo, como en ‘Yo estoy hambriento’, la ignorancia del auto-apego cree que este yo es concreto e inherentemente existente. Pero si analizamos este yo, encontraremos que esta hecho del cuerpo – específicamente nuestro estomago vacío – y la mente que se identifica a sí misma con la sensación de vacío. No existe ningún yo hambriento existente inherentemente aparte de estos elementos interdependientes.

Si el yo fuera independiente, entonces sería capaz de funcionar autónomamente. Por ejemplo, mi yo podría permanecer sentado aquí leyendo mientras mi cuerpo va hacia el pueblo. Mi yo podría ser feliz mientras mi mente esta deprimida. Pero esto es imposible; por lo tanto el yo no puede ser independiente. Cuando mi cuerpo esta sentado, mi yo esta sentado. Cuando mi cuerpo va hacia el pueblo, mi yo va hacia el pueblo. Cuando mi mente esta deprimida, mi yo esta deprimido. De acuerdo con nuestra actividad física o estado mental, decimos, ‘Estoy trabajando’, ‘Estoy comiendo’, ‘Estoy pensando’, ‘Soy feliz’, etc. El yo depende de lo que el cuerpo y la mente hagan; es postulado tan solo sobre estas bases. No existe ninguna otra cosa. No existen otras bases para tal postulación.

La dependencia del yo debería estar clara con estos simples ejemplos. Comprender la dependencia es el medio primordial para realizar la vacuidad, o la existencia no-independiente del yo. Todas las cosas son dependientes. Por ejemplo, el termino ‘cuerpo’ es aplicado a los componentes del cuerpo: piel, sangre, huesos, órganos, etc. Estas partes son dependientes aún de partes más pequeñas: células, átomos y partículas sub-átomicas.

La mente es también dependiente. Nosotros la imaginamos como algo real y auto-existente, y reaccionamos fuertemente si escuchamos, ‘Posees una mente buena’ o, ‘Estas terriblemente confundido’. La mente es un fenómeno sin forma que percibe los objetos, y es de naturaleza clara. Sobre la base de esta función nosotros imputamos la etiqueta ‘mente’. No existe ninguna mente funcionando aparte de estos factores. La mente depende de sus componentes: pensamientos, percepciones y sensaciones momentáneas. Igual que el yo, el cuerpo y la mente dependen de sus componentes y etiquetas, así también todos los fenómenos surgen dependientemente.

Estos puntos pueden ser comprendidos mejor por medio de una simple meditación diseñada para revelar como el yo nace a una existencia aparente. Empezad con una meditación en la respiración para relajar y calmar la mente. Luego, con la alerta de un espía, tranquila y cuidadosamente os volvéis conscientes del yo. ¿Quién o que esta pensando, sintiendo y meditando?. ¿Cómo parece ello nacer a la existencia?. ¿Cómo se os aparece?. ¿Es vuestro yo una creación de vuestra mente, o es algo que existe concretamente e independientemente, por propio derecho?.

Una vez que habéis identificado el yo, intentad localizarlo. ¿Dónde esta?. ¿Esta en vuestra cabeza... en vuestros ojos... en vuestro corazón... en vuestras manos... en vuestro estomago... en vuestros pies?. Cuidadosamente considerad cada parte de vuestro cuerpo, incluyendo los órganos, venas y nervios. ¿Podéis encontrar el yo?. Si no, el puede ser muy pequeño y sutil, así que considerad las células, los átomos y las partes de los átomos.

Después de considerar la totalidad del cuerpo, preguntaos a vosotros mismos una vez mas, como vuestro yo manifiesta su existencia aparente. ¿Aparece todavía como vívido y concreto?. ¿Es vuestro cuerpo el yo, o no?.

Quizás penséis que vuestra mente es el yo. La mente esta constituida de pensamientos que cambian constantemente en rápida sucesión. ¿Qué pensamiento es el yo?. ¿Es un pensamiento de amor... un pensamiento de enfado... un pensamiento serio... un pensamiento tonto?. ¿Podéis encontrar el yo en vuestra mente?

Si vuestro yo no puede ser encontrado en el cuerpo o la mente, ¿existe algún otro lugar donde buscarlo?. ¿Puede el yo existir en cualquier otro lado o de otra manera?. Examinad cada posibilidad.

Una vez mas, examinad la manera en la que el yo se os aparece. ¿Ha habido algún cambio?. ¿Todavía creéis que es real y que existe por propio derecho?. Si tal yo auto-existente todavía aparece, pensad, ‘Este es el falso yo que no existe. No existe ningún yo independiente del cuerpo y la mente’.

Entonces desintegrad mentalmente vuestro cuerpo. Imaginad todos los átomos de vuestro cuerpo separados y flotando aparte. Billones y billones de partículas diminutas esparcidas por todo el espacio. Imaginad que en realidad podéis ver eso. Desintegrad vuestra mente también, y dejad flotar cada pensamiento.

Ahora, ¿Dónde estáis?. ¿Esta el yo auto-existente todavía allí o podéis comprender como el yo es dependiente, meramente atribuido al cuerpo y la mente?

Algunas veces el meditador tendrá la experiencia de perder totalmente el yo. No puede encontrar el ser y siente como si su cuerpo se hubiera desvanecido. No hay nada a lo que agarrarse. Para los seres inteligentes esta es una experiencia de gran alegría, como encontrar un maravilloso tesoro. Aquellos con poca comprensión, sin embargo, están aterrados, o sienten que un tesoro acaba de perderse. Si ocurre esto, no hay ninguna necesidad de temer que el yo convencional haya desaparecido – es meramente una sensación surgida de una visión de la falsa irrealidad del yo.

Con práctica, esta meditación traerá una disolución gradual de nuestro rígido concepto del yo y de todos los fenómenos. Ya nunca mas estaremos tan pesadamente influenciados por la ignorancia. Nuestras mismas percepciones cambiarán y todas las cosas aparecerán ante una nueva y fresca luz.

Examina concienzudamente los objetos, como las formas, que aparecen ante tus seis consciencias, analizando la manera en que se te aparecen. De esta manera el desnudo modo de existencia de las cosas surgirá brillantemente ante ti.

Estas líneas de El Gran Sello de la Vacuidad, un texto sobre el mahamudra del primer Panchen Lama, contiene la llave de toda meditación en la vacuidad. El factor más importante en la realización de la vacuidad es el correcto reconocimiento de lo que debe ser desechado. En los objetos que se le aparecen a nuestras seis consciencias hay un factor existente y uno no-existente. El falso, el factor no-existente es el que debe ser desechado. La realización de la vacuidad es difícil en tanto en cuanto no reconozcamos de que carecen los objetos de los sentidos, esto es: de que están vacíos. Esta es la llave que abre la vasta casa tesoro de la vacuidad.

Pero este reconocimiento es difícil de lograr y requiere de los cimientos de una práctica hábil. De acuerdo con Lama Tsong-ka-pa, existen tres cosas en que concentrarse con el fin de preparar nuestras mentes para la realización de la vacuidad: primero, disolución de los obstáculos y acumulación de méritos; segundo, devoción al maestro espiritual; y tercero, el estudio de temas tales como el camino gradual a la iluminación y el mahamudra. La comprensión llegará rápidamente si seguimos este consejo. Nuestra receptividad para las realizaciones depende primariamente de la fe en el maestro. Sin esta, podemos intentar meditar pero encontraremos que somos incapaces de concentrarnos, o que podemos escuchar explicaciones de Dharma pero encontrar que las palabras tienen poco efecto.

Esta explicación concuerda con la experiencia de los seres realizados. Yo mismo no tengo ninguna experiencia de meditación. Constantemente olvido la vacuidad, pero intento practicar un poco de Dharma algunas veces. Si vosotros también practicáis, podréis descubrir por vosotros mismos la validez de estas enseñanzas.

Fuentes:

[Enseñanzas de Lama Zopa Rimpoche en Lawudo Monastery, Solu Khumbu, Nepal y el Instituto Lama Tsong-ka-pa, Pomaia, Italia, 1977]


No - Dualidad


No existe ningún propósito o valor en estudiar este tema para una mera estimulación intelectual. Esto sería una completa perdida de tiempo. El conocimiento contenido en las enseñanzas de Maitreya es increíblemente profundo pero solo vale la pena si es seguido con la motivación apropiada. A menos que nos impliquemos en este estudio con el propósito de erradicar nuestros problemas psicológicos, haríamos probablemente mejor en fabricar coca-cola; al menos luego podríamos saciar nuestra sed.

Probablemente todos hemos escuchado cantidad de habladurías sobre la meditación mahamudra. ‘Maha’ significa gran y ‘mudra’ significa sello. Si tengo un sello del gobierno nadie me obstaculiza el paso o me acosa. Cuando tengo un sello oficial del gobierno en mi pasaporte soy libre de ir a donde quiera que yo escoja. El sello del mahamudra es similar, pero aquí estamos hablando de un estado de mente que esta mas allá de nuestra ordinaria visión dualista de la existencia. Este es el gran sello que nos hace libres de la prisión del samsara. El mismo mahamudra es no-dualidad. Es la absoluta y verdadera naturaleza de todos los fenómenos universales, sean ellos internos o externos.

¿Qué significa el termino ‘no-dualidad’?. Todos los fenómenos existentes, considerados buenos o malos, están por naturaleza mas allá de la dualidad, mas allá de nuestras falsas discriminaciones. Nada de lo que existe esta fuera de la no-dualidad. En otras palabras, cada energía existente nace dentro de la no-dualidad, funciona dentro de la no-dualidad, y finalmente desaparece dentro de la naturaleza de la no-dualidad. Nosotros hemos nacido en esta tierra, vivimos nuestras vidas y morimos, todo dentro del espacio de la no-dualidad. Esta es la verdad sencilla y natural, no alguna filosofía creada por Buda Maitreya. Estamos hablando sobre los hechos objetivos y la naturaleza fundamental de la realidad, ni más ni menos.

Si vamos a lograr la realización del mahamudra es esencial desarrollar la habilidad en el arte de la meditación. Pero para meditar apropiadamente primero debemos escuchar cuidadosamente una exposición sin faltas del tema que nos ocupa. Esto nos dará una comprensión exacta y precisa del objetivo de la meditación. Si tenemos una intención clara de poner tales explicaciones en práctica, en la meditación, entonces escuchar meramente las enseñanzas se convierte en una experiencia poderosa en lugar de algún tipo de superficial ‘flipe’ intelectual.

Comprender que la mente dualista, perdida en la falsa discriminación, es la fuente del sufrimiento sin principio ni final para uno mismo y los demás, es poseer una penetración verdaderamente valiosa que cambiará profundamente la cualidad de nuestras vidas diarias.

La mente dual es, por naturaleza, contradictoria. Ella monta un diálogo interno que siempre ha perturbado nuestra paz. Siempre estamos pensando, ‘Quizás esto, quizás lo otro, quizás alguna otra cosa’ – etc. El pensamiento dualista perpetua un conflicto dentro de nuestra mente. Él nos causa el estar agitados y profundamente confusos. Cuando sabemos que esta confusión es el resultado de una mente condicionada por la visión dualista de la realidad, podemos hacer algo al respecto. Hasta entonces será imposible para nosotros aceptar el problema, porque no hemos identificado correctamente su verdadera causa. No es bastante tratar meramente los síntomas. Esta claro que debemos erradicar completamente la fuente de los problemas si vamos a devenir completamente libres de problemas.

Al tiempo que nuestra comprensión y conocimiento del mahamudra se hace profundo llegaremos a realizar que la manera en que las cosas se nos aparecen es simplemente una proyección de nuestra mente. Por ejemplo, no es una cuestión de si Madison, Wisconsin existe o no, sino de si la manera en la que percibimos Madison existe en realidad o no. Debería estar claro que esto no es lo mismo que la afirmación nihilista de que nada existe. Estamos buscando simplemente la correcta visión de la realidad.

Para clarificar mas este punto podemos investigar las fantasías que proyectamos sobre nuestros amigos y la gente con la que vivimos o nos encontramos cada día. Nuestra mente dualista sobrepone una mascara atractiva o repelente sobre la imagen presentada de aquel con el que nos encontremos, con el resultado de que surgen las reacciones de deseo o de aversión las cuales colorean nuestras actitudes y nuestro comportamiento hacia esa persona. Empezamos a discriminar: ‘Él es bueno’ o ‘Ella es mala’. Tales rígidas actitudes preconcebidas hacen imposible el comunicarse apropiadamente incluso con nuestros amigos íntimos, mucho menos con la profunda sabiduría de un ser iluminado, o Buda.

Si investigamos persistentemente los trabajos internos de la mente, a la larga seremos capaces de romper a través de nuestro habitual super concretizado modo de percibir el universo y dejar algún espacio y luz dentro de nuestra consciencia. Con el tiempo obtendremos una penetración en lo que es realmente la no-dualidad. En ese momento deberemos meditar simplemente sin pensamiento intelectual o discursivo. Con una fuerte determinación deberemos dejar a la mente meditar meramente concentrada en un solo punto sobre la visión de la no-dualidad, mas allá de sujeto/objeto, bueno/malo, etc. La visión de la no-dualidad puede ser tan vívida y poderosa que sentimos que casi podemos alcanzarla y tocarla. Es muy importante mezclar simplemente la mente con esta nueva experiencia de alegría y luminosidad sin buscarlo a través del análisis. Debemos realizar directamente que la no-dualidad es la verdad universal de la realidad.

Dirigiendo nuestra mente a lo largo del camino del Dharma es mejor no esperar demasiado, demasiado pronto. El camino es un proceso gradual a ser negociado paso a paso. Antes de que uno pueda seguir practicas que llevan a un rápido y profundo resultado existen practicas preparatorias que deben hacerse. Lama Tsong-ka-pa, por ejemplo, se esforzó muy duramente para realizar shunyata, o vacuidad, pero no tuvo éxito, a pesar de ser un renombrado maestro con muchos discípulos. Finalmente Manjushri, la encarnación de la perfecta sabiduría, le reveló que debía hacer un retiro con el fin de purificar completamente su continuo mental de todas las ilusiones burdas y sutiles, así como también sus huellas. Tsong-ka-pa se retiró a una cueva, donde hizo tres millones y medio de postraciones así como también numerosos ofrecimientos de mandala y otras practicas purificadoras preliminares. Cuando su continuo mental estuvo purificado, su comprensión de la vacuidad empezó a hacerse mas profunda. Esta transformación continuó hasta que finalmente logro el pleno despertar.

Es útil si entendemos que la realización de la no-dualidad tiene muchos niveles o grados. Desde el punto de vista filosófico existen dos escuelas del pensamiento budista mahayana: la escuela Chittamatrin o Solo Mente y la escuela Madhyamika o Camino Medio con su subdivisión Prasangika o Consecuencialista. Ambas escuelas están de acuerdo en que la visión dualista es engañosa y por lo tanto no verdaderamente última, y ambos aseguran que la no-dualidad es la naturaleza absoluta de todas las cosas y es una verdad última. A pesar de que las escuelas Solo Mente y Consecuencialista están de acuerdo en estos puntos, su comprensión de lo que significa la no-dualidad varia de alguna manera.

Desde el punto de vista Consecuencialista la doctrina Solo Mente presenta una aproximación útil a la verdad convencional pero no describe con precisión la verdadera naturaleza absoluta de la realidad. En otras palabras, ellos exponen que la visión de la realidad de la escuela Solo Mente esta teñida aún por creencias supersticiosas. A pesar de esto, incluso los Consecuencialistas están de acuerdo en que si somos capaces de realizar la visión de la escuela Solo Mente estamos cualificados para practicar los métodos profundos del yoga tántrico y alcanzar altos niveles de comprensión inimaginables.

Lo que deberíamos saber es que la escuela Solo Mente contiende que todos los objetos del mundo de los sentidos son simples manifestaciones de la energía mental y no existen externamente para nada. De acuerdo con los Consecuencialistas es más correcto decir que la existencia de todas las cosas depende del reconocimiento por una consciencia que imputa. Ambas escuelas dan gran importancia al papel de la mente en determinar la manera en la que surgen las entidades, pero la más alta escuela Consecuencialista dice que afirmar que cualquier fenómeno no existe – que no existe nada que no sea mente – es un error. Tal visión se desvía del verdadero camino medio que transciende todos los extremos.

Los meditadores de la escuela Solo Mente destruyen la visión dualista viendo que todos los objetos en el campo de los seis sentidos no son mas que meras proyecciones de nuestra misma mente. Todos los fenómenos relativos surgen y desaparecen como las burbujas en un vaso de coca-cola. En esta analogía, la coca-cola corresponde a la misma mente, mientras que las burbujas que surgen dentro de ella son todas fenómenos relativos percibidos por los cinco sentidos. ¿Pueden las burbujas de la coca-cola ser separadas de la coca-cola?. No. Por lo tanto, ya que no están separadas, son no-duales. Cuando una profunda comprensión de esto impregna nuestra consciencia, los cimientos del samsara son sacudidos.

Los Consecuencialistas trascienden el dualismo realizando que ambos, sujeto (la mente) y objeto (el campo del sentido), son ilusorios y están vacíos de auto-existencia. Sujeto y objeto son mutuamente interdependientes: no pueden existir independientemente uno del otro. Por esta razón los Consecuencialistas no están de acuerdo con la posición de la escuela Solo Mente de que la mente en sí misma – como fuente y substancia de la cual surgen todos los fenómenos relativos – pose una verdadera e inherente auto-existencia. De acuerdo con los Consecuencialistas, todos los fenómenos, incluida la mente, están vacíos incluso del más mínimo rastro de auto-existencia.

El completamente despierto Lama Tsong-ka-pa, en su trabajo El Corazón de la Perfección, explico que primero debemos dominar la visión de la escuela Solo Mente porque desde esa posición elevada podremos fácilmente progresar a la mas alta, mas sublime visión, de los Consecuencialistas. Es por esa misma razón que Buda Maitreya explico la doctrina de la escuela Solo Mente. Ella es el puente sobre el que depender para cruzar de una visión completamente materialista a la visión trascendental de la realidad que está mas allá de todo extremo.

Cuando expongo temas de este tipo, intento evitar el ser demasiado filosófico – permaneciendo en si ‘La escuela Solo Mente dice esto’ o si ‘los Consecuencialistas afirman aquello’ – especialmente cuando estamos tratando con textos sutiles y penetrantes como este. Generalmente hablando, esta enseñanza de Buda Maitreya es considerada un texto de la escuela Solo Mente; sin embargo, no está necesariamente confinado a la interpretación de la escuela Solo Mente. La totalidad de este texto también se presta perfectamente a una explicación Consecuencialista de la realidad y de los dos niveles de verdad. Es esencial conocer bien estos dos niveles de verdad porque cuando los reconciliamos con éxito llegamos a una verdadera comprensión de las cosas tal como ellas son en realidad, y nos tornamos libres de todo sufrimiento y su causa.

Me gustaría volver sobre este punto una vez mas. Cada fenómeno posee dos cualidades características o naturalezas. Una es su apariencia relativa, su color, forma, cualidad, textura, etc. Esta es denominada ‘verdad engañosa’ porque ella parece existir independientemente de causas y condiciones. En términos de este nivel de verdad nosotros discriminamos sujeto y objeto, esto y aquello, etc. Incluso a pesar de que todo fenómeno, interno y externo, participa de esta naturaleza relativa, no obstante surge, existe y fenece sin salir jamás de la esfera de la no-dualidad. El segundo nivel de verdad es la no-dual, absoluta y verdadera naturaleza de las cosas, que espontáneamente coexiste con todo fenómeno.

Los fenómenos y la naturaleza absoluta de los fenómenos, poseen cualidades distintivas; no son la misma cosa. Todo fenómeno posee simultáneamente un modo de existencia relativo o convencional así como también una naturaleza absoluta y verdadera, que es no-dual. Ciertas energías se juntan y producen un fenómeno relativo. Su modo de existencia relativo es dual, y aparece en términos de una relación entre objeto y sujeto; aún así todas las cosas surgen dentro del espacio de la no-dualidad.

Los fenómenos relativos (Dharma) son como burbujas. Ellos son la visión dual de la mente dual. Por lo tanto no son verdaderamente existentes o reales. La naturaleza absoluta y verdadera (Dharmata) es no-dual. Es, por lo tanto, real o verdadera. A pesar de que los fenómenos relativos y la visión dual existen y funcionan, no son verdad en un estado último. Este es el punto.

Cuando decimos que todos los fenómenos relativos poseen la naturaleza de la no-dualidad no estamos diciendo que toda la existencia es vacuidad o verdad absoluta. Toda la existencia relativa no es una verdad absoluta. Los fenómenos relativos no son fenómenos absolutos. Pero cada energía existente, ya sea relativa o absoluta, posee la naturaleza característica de la no-dualidad.

Quiero explicar mas esto. Cuando contemplamos la no-dualidad la visión dual debe desaparecer. Por lo tanto podemos decir que la no-dualidad es naturaleza absoluta. ¿Pero podemos decir que toda no-dualidad es naturaleza absoluta?. No. ¿Por qué no?. Porque a pesar de que todos los fenómenos participan de la naturaleza de la no-dualidad, no tenemos que percibir la no-dualidad con el fin de percibir la realidad convencional. Mi cabeza, por ejemplo, posee la naturaleza de la no-dualidad, y aún así no podemos decir que mi cabeza sea verdad absoluta o vacuidad. Con el fin de aprehender mi cabeza vosotros no tenéis que aprehender la no-dualidad. Aún así puede persistir una duda: ‘Si mi cabeza pose la naturaleza característica de la no-dualidad ¿porque entonces, cuando aprehendéis mi cabeza, no aprehendéis la no-dualidad?. Porque existe el velo de la mente dualista entre vosotros y mi cabeza.

Puede tornarse mas claro con otro ejemplo. ¿Cuál es la más dominante, la población de los Estados Unidos, o la población de Madison, Wisconsin?. La población de los Estados Unidos incluye la población de Madison, pero los habitantes de Madison no contiene a la población de todos los Estados Unidos. La no-dualidad es como la población de los Estados Unidos, y todos los fenómenos relativos son como los habitantes de Madison. Todos los fenómenos relativos son abrazados por la no-dualidad, porque ellos surgen en el espacio de la no-dualidad; todos los fenómenos relativos demuestran la no-dualidad.

Para concluir, con el fin de comprender la no-dualidad tenemos que comprender la vacuidad. Podemos decir por lo tanto que la no-dualidad es vacuidad. Pero todas las burbujas de los fenómenos relativos, a pesar de que ellas en si mismas y en estado último son no-duales, no son vacuidad. La verdad relativa y la absoluta no se contienen la una a la otra, pero ambas son contenidas por la no-dualidad. Si podemos comprender las características distintivas, así como también las naturalezas no contradictorias de estos dos niveles de verdad, podremos obtener la libertad incluso de las ilusiones más sutiles de la mente. No puede existir ningún motivo mas fuerte para el estudio y la meditación que este.

fuentes:

[Lama Yeshe, enseñanzas basadas en el texto Discriminando entre la Realidad Relativa y Ultima (Dharma-Dharmata-vibhanga-karika) de Maitreya, en Madison, Wisconsin, Estados Unidos, 1977]

Karma y Vacuidad


Todos estáis interesados en el Dharma y en la meditación. Pero, ¿qué es el Dharma, y como meditamos?. Básicamente, Dharma es cualquier cosa que causa el que disminuyan nuestras ilusiones, nuestros pensamientos perturbadores; es cualquier cosa que nos trae paz de mente y liberación de la confusión y el sufrimiento.

El BudaDharma enseña métodos para purificar la mente de negatividades y así desarrollar nuestro potencial humano al máximo. Algunos de estos métodos, como el no dañar a otros, generar compasión y practicar la generosidad, son compartidos por otras tradiciones religiosas y filosóficas. Otros métodos son únicamente budistas. Dos de estos, karma y vacuidad, son el corazón del Dharma. El karma es la ley de causa y efecto, y la vacuidad es la naturaleza última de la realidad, vacía de todas las concepciones erróneas.

Empecemos con el karma. Toda acción ejecutada por el cuerpo, palabra o mente a la larga produce una reacción específica. Por ejemplo, una mala actitud culminará definitivamente en problemas y sufrimiento, mientras que una mente buena, limpia y clara siempre trae felicidad. Todos hemos notado que cuando nuestra mente esta llena de confusión todo lo que decimos sale de una manera confusa. A pesar de que este vinculo parece obvio cuando es analizado, no siempre es aparente. Cuando nos encontramos a nosotros mismos diciendo algo sin sentido o desagradable, tendemos a decir ‘Oh, no se porque he dicho esto; solo que salió así’. Asumir que no existe ninguna razón particular para nuestras acciones descontroladas es un error. Ni una sola palabra ha sido pronunciada jamás que no haya sido motivada por una actitud positiva o negativa.

El comprender la conexión kármica entre causas y efectos nos dará la energía para transformarnos a nosotros mismos. No obstante, es esencial aproximarse a nuestra práctica con paciencia y sabiduría. Cambiar nuestro comportamiento habitual no es fácil. No es como hacer café instantáneo; ello toma tiempo. El cambio ocurre gradualmente porque las diferentes actitudes e ilusiones negativas poseen diferentes grados de fortaleza. Por lo tanto cada problema mental debe ser tratado de acuerdo a su naturaleza particular, ya sea ello extremadamente sutil e incrustado en nuestra consciencia, o bastante evidente y alcanzable. La aproximación lógica es concentrarse primero en la purificación de las negatividades burdas antes de intentar arrancar de raíz las profundamente sutiles.

El punto importante es que eliminar las faltas más obvias es algo que podemos hacer ahora. Es mucho más sabio trabajar en un área donde el éxito es posible que querer alcanzar lo imposible.

Por ejemplo, cuando lavamos un trapo sucio es imposible eliminar inmediatamente las manchas y olores. El lavado inicial tiene cuidado de la primera capa de suciedad pero es solamente después que es lavado y escurrido dos o tres veces que todas las manchas finalmente son eliminadas. Las ilusiones raíz – apego, enfado e ignorancia – son las manchas que polucionan nuestra mente y, de estas, la ignorancia de la realidad es la mas profundamente arraigada y la más difícil de eliminar. Limpiar la mente es un proceso evolutivo y la única manera de asegurar un cambio positivo es trabajar en las ilusiones burdas ahora y abordar las más sutiles después.

A través de vuestra práctica del Dharma nunca debéis forzaros a vosotros mismos, sino antes al contrario debéis intentar estar relajados y hacer solo lo que es posible en el momento. Si os forzáis mas allá de vuestras capacidades vuestro sistema nervioso puede sufrir un shock, produciendo de este modo una reacción extremadamente negativa; podéis incluso abandonar totalmente el intento de tratar con vuestras ilusiones.

A pesar de que somos adultos tenemos las mentes de niños. La mente de un niño requiere especialmente ser tratada con ternura; necesitamos gran habilidad y paciencia para tratar con ella. Ella no puede soportar el ser constreñida, o forzada mas allá de sus limites. Aún así muchos buscadores espirituales son tan perfeccionistas que sus egos los impulsan a intentar avanzar demasiado rápido. Ellos son severos e implacables con ellos mismos, y acaban en un estado de tensión. Se tornan frustrados y se enfadan con ellos mismos y con todo el mundo en derredor suyo. Por supuesto que es bueno esforzarse para la perfección, pero debemos ser prácticos. Es mejor ir por grados, paso a paso. De lo contrario es probable que saltéis demasiado rápido y os rompáis una pierna. Para tener éxito en vuestra practica del Dharma es mejor estar relajado y tocando de pies en el suelo, ajustando la intensidad de vuestra practica día a día de acuerdo con vuestra situación.

Ser practico incluye el estar abierto a adaptar vuestra practica a las condiciones externas. Por ejemplo, en esta sala de meditación estamos sentados juntos con las piernas cruzadas sobre alfombras orientales, rodeados de hermosas estatuas y pinturas de los Budas; el humo del incienso llena el aire y las velas arden en el altar. Naturalmente es fácil meditar en tal atmósfera positiva.

Sin embargo, si os encontráis en otro entorno, como en un tren o en un avión, esto no os da una excusa para abandonar vuestra practica. Tan solo porque no hay imágenes visibles de los budas sentís que Buda no esta ahí. La totalidad del lugar parece carecer de espiritualidad y os sentís como envueltos en el samsara. O quizás en casa vuestra familia no os permitirá tener un altar, o imágenes de seres iluminados en lugar visible. Y porque sabéis cuanto les molestaría os reprimís de decir vuestras oraciones en alta voz. Entonces recordando nostálgicamente este pacifico lugar de meditación, pensáis, ‘Ahora parece como si estuviera en un mundo diferente. Ninguna fotografía de los maestros espirituales o budas, ninguna vela o incienso, y no puedo cantar mis oraciones. ¿Cómo es posible que practique el Dharma?’.

Tales pensamientos de insatisfacción son ejemplos del trabajo de la mente dualista. Habéis conseguido racionalizar la manera de hacer vuestra meditación, no realizando que la belleza del camino gradual a la iluminación es que él explica como meditar en cualquier entorno – ya sea bebiendo, comiendo, hablando, viajando o haciendo cualquier otra cosa. La parafernalia religiosa es útil, por supuesto, pero no absolutamente esencial para la practica. Por cierto, encuentro que el cuarto de baño es un lugar excelente para tener una tranquila e imperturbable meditación alejada del ruido y la confusión. Es un buen lugar para tomar refugio.

En realidad es posible encontrar una enseñanza del Dharma en todas las cosas que vemos – televisión, películas, periódicos, el soplo del viento, los movimientos del océano o el cambio de las estaciones. Si observamos al mundo desde el punto de vista del Dharma podemos obtener una profunda comprensión de la realidad, incluyendo la impermanencia y la ley de causa y efecto. ‘Todas esas cosas están cambiando, como yo lo hago’. Generalmente andamos en un sueño, inconscientes de los cambios y movimientos en derredor nuestro. O esto, o lo tomamos por sentado. Es fácil rechazar lo que la televisión y las películas están tratándonos de mostrar como meras fantasías. Tales prejuicios tan solo incrementan nuestra ignorancia y cierran la puerta a la sabiduría. Si por otro lado, abrimos nuestro ojos de sabiduría y dejamos al universo revelar su realidad, podemos incrementar nuestro conocimiento y practicar Dharma en cualquier momento y en cualquier lugar.

Permitiendo que todas las cosas que vemos nos recuerden que la ley de causa y efecto gobierna todo cambio, que cada transformación tiene una razón definitiva, entenderemos gradualmente el karma. Pararemos de asumir que nuestras experiencias vienen a nosotros precocinadas, como el café instantáneo. La sensibilidad al constante estado de fluir de nuestro sistema nervioso se volverá más agudo al tiempo que observamos como nuestra mente y cuerpo cambian una y otra vez.

Una vez que una profunda comprensión de la causa y efecto surge en nosotros, y vemos que cada acción tiene una definitiva consecuencia, realizaremos cuan importante es ser conscientes de todo lo que hacemos. La consciencia del karma conlleva una consciencia espontánea de nuestro propio comportamiento. Realizando que las acciones positivas conducen inevitablemente a la felicidad y que las acciones negativas llevan al sufrimiento, nos tornamos más discriminatorios y más conscientes de la naturaleza de nuestra propia actividad. Sin embargo, si la ley de causa y efecto no guía nuestra vida, no existe ninguna practica del Dharma, y sin tal practica tan solo la ignorancia y el sufrimiento permanecen.

Una sostenida consciencia de nuestras acciones físicas, verbales y mentales desde el momento de despertarnos hasta el momento de dormirnos por la noche es mas profundo y penetrante que una hora de meditación cada mañana. Esto tiene sentido; una hora de meditación no es nada comparado a la practica de un día. Y si consideramos los enormes beneficios que proporciona incluso un día de consciencia del karma, nos podemos proteger de la apatía y depresión que a menudo infectan nuestra práctica.

Una razón para enfatizar el valor de observar nuestro karma es que los occidentales están siempre interesados en la meditación. Ellos aman la meditación, pero no están tan felices cuando se les ofrecen las enseñanzas sobre el karma. Ellos se quejan de que el karma es demasiado pesado. Pero no debemos dar paso a la ansiedad. Nuestro cuerpo, palabra y mente es ya pesado; no necesita de las enseñanzas para volverlo pesado; nosotros somos pesados.

No quiero decir con esto que la meditación no sea importante, sino que si tenemos problemas haciendo incluso una meditación formal, todavía podemos practicar Dharma perfectamente bien. Meditación significa entonces estar constantemente vigilantes de nuestras acciones y cultivar una actitud amable y de amor en lugar de una de explotación. Esto es meditación. De hecho, a la vista de nuestro nivel actual de desarrollo espiritual, este tipo de aproximación a nuestra practica puede ser incluso mas preciso y realista que la meditación en profundos temas tántricos.

Si podemos despertar al momento inmediato habremos logrado algo importante. Coged el momento actual. Todos estamos físicamente aquí, en esta habitación, pero nuestras mentes están en algún otro lugar, la mayoría pensando posiblemente en el futuro. ‘Después de este curso de meditación haré...’. Estamos soñando sobre alguna otra cosa mientras el momento presente esta dormido. Incluso mientras os estoy hablando mi mente esta pensando en el Tíbet. Realmente no estoy con vosotros.

Existe un poderoso método del Dharma para llevar la mente al presente. Cada mañana, tan pronto como os despertéis, deberéis pensar de este modo: ‘Cuan afortunado soy de estar vivo todavía, y ser un ser humano en lugar de un perro o una gallina. Con este cuerpo y mente humanos tengo el poder de comprender mi mente y practicar el Dharma. Esto es algo que los animales no pueden posiblemente hacer. Así que dedico este día al logro de la iluminación. Con el fin de alcanzar este objetivo rápidamente debo evitar las acciones impuras, y emanar una vibración positiva hacia los demás’. El poder de esta dedicación os ayudara a mantener vuestra consciencia y control al más alto nivel a lo largo del día.

Mucha gente pasa su tiempo pensando acerca de lo que harán mañana, en veinticinco años, o por el resto de sus vidas. Esto es una locura. Los acontecimientos que ocurran dentro de veinticinco años no son nada excepto el resultado de un proceso de transformación que va de momento a momento – incluso ahora. El momento presente evoluciona hacia el siguiente; el cual cambia en el siguiente. Hoy cambia hacia el mañana, mañana hacia la semana próxima, el año próximo, etc. Si el proceso de evolución no dependiera de los acontecimientos que tienen lugar en este preciso momento, no ocurriría nada al cabo de veinticinco años [desde ahora].

A pesar de que el futuro depende del presente, es la naturaleza del ego humano la de preocuparse acerca del futuro en lugar de preocuparse del cómo actuar ahora. Cuando meditéis, meditad. Cuando comáis, comed. Cuando cocinéis, cocinad. Intentad reemplazar vuestras fantasías sobre el futuro con la consciencia del momento presente. Tan solo entonces estáis siendo realistas. Es ridículo estar cargado de preocupaciones con lo que va a pasar en el futuro, puesto que vuestras proyecciones acerca de ello son meramente un producto de vuestra propia mente alucinada. Sin embargo y desdichadamente, es un pasatiempo común el hacer planes para el futuro. ‘Debo asegurarme de tener lo suficiente de esto y bastante de aquello para los próximos años’. Quizás muráis antes de que termine esta semana. Preocuparse sobre el futuro es simplemente una perdida de tiempo y de energía.

Hay mucha gente que no cree en la iluminación porque nunca han visto o se han encontrado con un ser iluminado. Yo les preguntaría, ‘¿Podéis ver el mañana?’. Si no, ¿de donde provienen todas esas concepciones concretas que forman la base para todos sus planes futuros?. Ellos se preocupan sobre lo que ocurrirá en un futuro que no pueden ver, aún así no aceptan la iluminación basándose en que no pueden percibirla.

Desde el punto de vista kármico debemos preocuparnos acerca del futuro, pero nuestro interés actual esta asociado erróneamente. La confusión general con relación al futuro surge en el tipo de preguntas hechas a menudo a lamas y sacerdotes: ‘¿Cuándo muera iré al cielo o al infierno?’ ‘¿Piensa que seré feliz el año próximo?’. Con la sabiduría del Dharma llevando a la mente la ley de causa y efecto, es fácil predecir lo que traerá el futuro. Una actitud positiva, sana, hoy, augura un bien para mañana. Si el continuo mental esta limpio y claro hoy, entonces ciertamente estará limpio y claro mañana. Así que tenemos la habilidad de predecir el futuro: utilizando nuestra propia sabiduría. Podemos ver que vivir y morir feliz o miserablemente depende del mantenimiento de una actitud positiva o negativa desde ahora en adelante. Tenemos la elección entre morir la miserable muerte de una vaca o experimentar la gozosa muerte de un meditador. Depende de nuestro karma. Si las causas y condiciones – leche, calor, etc. – se juntan por la tarde, el resultado será un tazón lleno de yoghurt a la mañana siguiente.

Es una tontería preguntar a los seres elevados y clarividentes si va a haber un desastre mundial durante los próximos años. Los desastres están ocurriendo todo el tiempo. Comprendiendo el karma podemos ver que así como este sistema solar es producto de la ilusión, es asediado naturalmente por guerras y catástrofes. Por lo tanto es una perdida de energía preocuparse e inquietarse por ello. De lo que deberíamos preocuparnos es de mantenernos nosotros mismos tan pacíficos, positivos y alerta como sea posible. Esto es todo cuanto podemos hacer.

Vayamos ahora al otro aspecto esencial del Dharma, aquel del análisis del ego. El ego es la mente que no comprende la naturaleza del yo, del ser. Generalmente nosotros sentimos que el yo existe en algún lugar vagamente dentro del cuerpo, pero nuestra mente superficial ordinaria nunca intenta localizarlo de manera precisa. Para obtener un dibujo correcto de la realidad, es necesario investigar profundamente e intentar encontrar exactamente donde reside este yo. De lo contrario continuaremos siendo engañados por una visión que, a pesar de ser superficial de alguna manera, todavía se apega a una profunda y concreta sensación de ser. Cuando hacemos una concienzuda búsqueda de nuestro ser, buscando a través de la totalidad de nuestro cuerpo y sistema nervioso, nunca podemos encontrarlo. Algunas veces podemos pensar que lo hemos localizado, pero en un más estrecho examen podemos ver que hemos sido engañados.

A pesar de que existe una técnica especifica para intentar localizar el yo, cada uno de nosotros debe aproximarse a su investigación en términos de la manera altamente individual e instintiva en que habitualmente nos referimos a nosotros mismos. Algunos tienen una vaga sensación de que el yo está en su pecho; otros sienten que esta en su cabeza o estomago. Cuando alguien es perturbado y sostiene su cabeza entre sus manos, o se da un cachete en la frente o se agarra a su corazón, esto indica donde siente mas fuertemente su yo en ese momento. Cada uno de estos gestos es un síntoma del ego de la persona, proyectando un sentido particular del ser. Mi síntoma, por ejemplo, es esconderme tras mis ropas de monje. El hecho de que cada uno de nosotros tengamos nuestro propio juego de síntomas muestra que la sensación intuitiva del yo es meramente una interpretación del ego. Si el yo fuera algo substancial, existiría mas acuerdo en lo que respecta a lo que es y donde se encuentra.

El ser imaginado por el ego posee una naturaleza misteriosa, inaccesible. Esto es porque no existe un acuerdo general sobre sus cualidades o localización; cada uno de nosotros tiene su propia sensación sobre ello. Esta es precisamente la razón por la que cada persona debe buscar su yo imaginado, ella misma. Nadie puede hacerlo por ella. Aún incluso con la sabiduría más introspectiva, buscando el yo en cada célula del cuerpo, permanece imposible de localizar. Es como un ladrón que se escabulle de nosotros cuando no miramos y se esconde cuando miramos alrededor. Cuando estamos relajados y no estamos en guardia, él avanza de cuclillas como un demonio, listo para atacar, pero si lo perseguimos desaparece de repente como tragado por la tierra. Esta es exactamente la manera en que nuestra mente nos engaña con artimañas. La alucinación de un concreto y auto-existente yo del ego es como el ladrón. Estamos seguros de que está ahí, pero tan pronto como lo buscamos, desaparece.

¡Nuestra mente continuará estafándonos hasta que finalmente la cojamos con las manos en la masa!. Mientras tanto continuaremos cargando con una poderosa sensación intuitiva del yo, y una vaga noción de que él existe en algún lado, probablemente en el cuerpo. La única manera de detener esta fantasía es observar el objeto de nuestra alucinación, en este caso nuestro propio ser; examinadlo cuidadosamente y ver lo que es realmente. Ya que el yo imaginado es como un ratero, es necesario utilizar un truco especial con el fin de capturarlo. Debemos llevar de alguna manera al objeto en cuestión hacia una visión clara para una estrecha inspección. Debido a que el yo imaginado surge mas fuertemente en estados altamente emocionales, deberemos tomar ventaja de estas situaciones, observar la sensación obvia del yo que ha surgido e intentar localizarlo e identificarlo. Otra técnica efectiva es evocar deliberadamente, durante la meditación, una crisis emocional con el fin de traer a la superficie esa sensación del yo. Tanto en un caso como en el otro, el meditador debe estar extremadamente alerta si es que va a capturar esa imagen antes que ella desaparezca. A través de esta practica descubrirá a la larga que el ser que él siempre había creído como existente no tiene absolutamente ninguna base. Era, y es, nada mas que una fantasía.

Todo nuestros sufrimientos y miedos existen solo debido a nuestra aceptación pasiva del ser proyectado ilusoriamente por el ego. Debido a que ese ser parece existir concretamente, este parece estar profundamente involucrado en experiencias de ganancia y perdida y las sensaciones que le acompañan de euforia y depresión. Esta es, de hecho, la base de todo nuestro sufrimiento.

En algún punto de su contemplación el practicante realiza claramente que toda su miseria brota de una imagen proyectada por su propia mente distorsionada, una imagen que en realidad no posee ninguna base. En este punto él ha alcanzado un estado de mente indestructible, mas allá de todo miedo. Cuando los meditadores Tibetanos alcanzaban este nivel de realización utilizaban una hábil técnica para poner a prueba su nueva experiencia. Ellos se imaginaban a sí mismos involucrados en una situación extremadamente temerosa o emocional y entonces observaban sus reacciones. Si no surgía ninguna gran sensación del yo temiendo el dolor o la perdida, en sus mentes, podían estar seguros de sus logros internos. Este tipo de experimentación es similar a la manera en que las ideas son probadas en los estudios científicos. Aquí, sin embargo, el experimento es interno y muy personal.

De acuerdo con la filosofía del gran maestro Indio, Nagarjuna, el ser que se aparece intuitivamente a nuestras mentes no existe en ningún lugar dentro de la total estructura atómica del cuerpo. Esta visión no debe ser confundida con el nihilismo que asegura que absolutamente nada existe. ¿Qué existe entonces?. La respuesta descansa en la filosofía del camino medio de Nagarjuna, la cual deniega la existencia del ser fantaseado por el ego, mientras que asegura aquella del ser relativo y originado dependientemente.

Esto no es simplemente algún concepto filosófico; no estoy interesado aquí en hablar de filosofía. Este es un método práctico para descubrir lo que es real y lo que no. Y si miráis dentro de esto por vosotros mismos veréis como vuestro propio ego imagina la existencia de algo que absolutamente no existe.

Cuando nace un bebe, los padres arbitrariamente dan un nombre a la pequeña burbuja que ha aparecido de repente. Ellos no tienen una razón lógica para escoger ese nombre específico para esa burbuja particular. ‘¿Te gusta el nombre de Cristina?’ ‘Si, me gusta’ ‘Bien, entonces vamos a llamarla Cristina’. No es como si el padre y la madre puedan ver que el ser más interno o consciencia del bebe pertenezca, por su misma propia naturaleza, a una categoría que siempre es llamada ‘Cristina’. O que algo dentro del bebe esta justamente esperando a ser llamado por su nombre real. ‘Cristina’, a la luz de la filosofía de Nagarjuna, es solo una cuestión de una burbuja que aparece y que luego es designada por un nombre. Cristina es la combinación de la palabra y la burbuja.

Pero el ego no esta satisfecho con ser solo una burbuja y un nombre. Por lo tanto confunde el tema imaginando que existe alguna otra cosa. ‘Soy algo mas que solo una burbuja; tengo mi propia existencia aparte de esto’. La naturaleza del ego es la de estar insatisfecho, y mejora y hermosea hábilmente su identidad creando formas y colores desde su propia imaginación. Así como nunca esta satisfecho con cualquier cantidad de riqueza o belleza, tampoco él es feliz con ser meramente un nombre y una burbuja. Él no puede aceptar la simple realidad: la manera en que las cosas existen realmente. Por ejemplo, ahora que estoy en España ya no me gusta mas ser Tibetano. Yo sería en realidad un apuesto Español con un hermoso mostacho. Dondequiera que vaya quiero ser algo diferente. No puedo admitir o aceptar quien o que soy. ¡Es increíble lo poco realista que es el ego!. Su mundo es como plástico: pura imitación.

En referencia al mundo de fantasía del ego, Buda dijo, ‘Todo es ilusión’. Para comprender el verdadero significado de esta sentencia, vamos a ver primero que se entiende por el mundo del ego. Vuestro mundo es todo lo que veis, escucháis, oléis, degustáis, sentís y pensáis; en otras palabras esta hecho de todas vuestras percepciones sensoriales. El ego de cada persona crea su propio mundo personal. Tu no estás viviendo en mi mundo; tu estas viviendo en el mundo ilusorio de tu propio ego. Aún así cuando algunas personas escuchan que todo es ilusión ellos lo mal interpretan como que ello quiere decir que nada importa. ‘¡Fantástico! Puedo robar, beber, tomar drogas y alucinar con el LSD tanto cuanto quiera. ¿A quién le importa?. De cualquier forma es solamente una ilusión’.

Existen varios términos utilizados para referirse a la naturaleza ultima de la realidad. Algunas veces es llamada vacuidad (‘emptiness’), puesto que la verdadera naturaleza de todos los fenómenos esta vacía, como opuesta a la imaginación del ego, que esta llena. ¿Llena de que?. Llena de conceptos, expectativas, ansiedades y proyecciones que nada tienen que ver con la realidad. En estado ultimo, todas las cosas están vacías. La realidad también es llamada vacuidad (‘voidness’), la vacuidad siendo el opuesto del mundo sólido, concreto e imaginado por el ego. Todos los fenómenos, tanto samsáricos como espirituales están vacíos por su propia naturaleza.

Es esencial eliminar la concepción errónea básica del ego sobre la realidad, porque esta es la raíz de todo sufrimiento. La visión del ego esta corrompida y es poco real, y produce una baja opinión de uno mismo y de los demás. Ella infravalora nuestras verdaderas potencialidades y cualidades, creando por ello una sensación de inseguridad y defensa. Además, con este tipo de actitud negativa fácilmente nos vemos envueltos en argumentaciones y peleas unos con otros. El ego es político por naturaleza. Si no hubiera ego, no existiría ninguna razón para reñir.

Las concepciones erróneas del ego sobre la realidad también nos mantiene en esclavitud, ya sea la férrea esclavitud de la existencia o la dorada esclavitud de una manera espiritual de vida. La esclavitud férrea es nuestro continuo sufrimiento mental y físico en el ciclo de la existencia insatisfactoria conocida como samsara, mientras que la esclavitud dorada es la de estar esclavizado a concepciones erróneas y falsas filosofías.

Muchas filosofías poseen una buena apariencia, una atractiva fachada dorada. Sin embargo, no importa cuan respetables puedan parecer, estas visiones incorrectas todavía nos atan a la ignorancia y al sufrimiento. El mas alto objetivo es estar libre de toda esclavitud. Pero no quiero decir con ello estar libre en un sentido revolucionario. ¡Quizás penséis que este lama esta intentando empezar otra revolución Española!. No, yo solo estoy intentando provocar una revolución en vuestras mentes.

Fuentes:
[Lama Yeshe en el Instituto Nagarjuna, Ibiza, España, 1978]